Extras

En esta sección comparto algunas facetas personales que nada tienen que ver con la música. Son aficiones que llegaron para quedarse y que de alguna forma enriquecen mi mundo, también en lo profesional.
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Fotografía

En algunos artículos ya hablé de mi afición por la foto y cuánto ha abierto mi perspectiva. Desde el “lavado de cara” de este sitio, la importancia que han ganado las imágenes que ilustran los artículos es evidente, como también es evidente su calidad, que intento que más allá de ilustrar el contenido del artículo sean una fotografía interesante por sí mismas.

Comparto aquí mi cuenta de Instagram, que utilizo de manera estrictamente personal a modo de portfolio de mis fotografías. Muchas de las fotos están tomadas directamente con el móvil (esas que surgen cuando no tienes otra cámara a mano), otras con la cámara digital y algunas más con la de carrete, que desde hace algún tiempo se ha convertido en mi preferida. Espero que os gusten.

 

POESÍA

Probablemente cuando pensamos en poesía a todos nos vienen como primera idea los versos que nos hacían leer en el colegio: Jorge Manrique, Garcilaso y Rubén Darío. Poemas de estructura inamobible, lenguaje viejuno y temáticas anticuadas. Debo reconocer que tardé mucho en leer poesía por gusto, en gran medida por ese estereotipo casposo que me dejaron los diez cañones por banda.

La cosa cambió por casualidad al escuchar a  Begoña Zamacona recitando poemas de autores contemporáneos. Fueron otra cosa el contenido, el continente, la puesta en escena… Me gustó tanto que nos hicimos grandes amigos, comencé a devorar autores actuales -con quienes me siento identificado en temática y formas- y desde entonces nunca falta un libro de poesía en mi mesilla de noche.

Probablemente una cosa llevó a otra. Hasta ahora poca gente conocía que, muy de vez en cuando, me da por escribir poemas. Empezó como una necesidad en un momento determinado de mi vida: abrí un blog anónimo y discreto donde volcaba todo lo que pasaba por mi cabeza y mi estómago, que por alguna razón tenía sin pretenderlo la forma aproximada de un poema. Un día, charlando con Berta García Faet caí en la cuenta de que nunca he tenido necesidad de publicar/compartir esos textos con el mundo; son una especie de acto reflejo o escritura automática.

El mundo no necesita zapatos
(son un invento burgués)

Te escribo asqueado de poesía con ínfulas;
de jovenzuelos pedantes muy contentos de haberse conocido y muy
felices de revolcarse en sus mis(eri)as.

Será que se contagia.

No sabes nada.

No sabes de olmos, ni de armas.

No sabes que
cuando las golondrinas caen a los extractores
las mariposas se asustan y dejan de revolotear en la boca
del estómago.

No sabes (a) nada.

 

Silvery Crescent - Partial Annular Solar Eclipse in Southern California. Fotografía de nate2b con licencia CC

Silvery Crescent – Partial Annular Solar Eclipse in Southern California. Fotografía de nate2b con licencia CC

El día que no imaginas,

en el momento que no esperas.
Sucede.

Justo cuando habías decidido dejar de buscarlo.

Nunca, nada es casual. Y esto tampoco,
claro.

Sucede que que los astros se alinean para tí, que eres escéptico practicante.
Y piensas que tal vez los ¿augurios? del oráculo de Delfos te son propicios.
Sucede que los polos terrestres se conmutan, el Sur se vuelve Norte

y viceversa.

Tu brújula enloquece por haber encontrado ese camino.

Así.

Te pellizcas el brazo de incredulidad, pero ciertamente lo sientes.
Entonces, acostumbrado como estás ya
a no hacer planes, te dejas
llevar.

Y nada vuelve a ser igual.