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La digitación en la tuba

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Os traigo un asunto que últimamente me ha venido preocupando a raíz de algunas charlas con otros profesores: se trata de la cuestión de la digitación en la familia de la tuba. Cada maestrillo tiene su librillo y hay opiniones para todos los gustos -todas ellas igual de válidas y respetables-, pero empecemos por el principio y vayamos, como dijo aquel famoso inglés, por partes:

Instrumentos Transpositores

Recuerdo cuando en el conservatorio profesional nos explicaron qué son instrumentos transpositores. Aquel profesor nos dijo que algunos instrumentos están  afinados en tonalidades distintas a Do, y que cuando un clarinete, una trompa o un saxo tocan un Do en su partitura en realidad está sonando un Si bemol, un Fa (aunque realmente es un Sib -¿o era al revés?, lo de las trompas ya es demencial…-) o un Mi bemol.

Hay que reconocer que no es fácil asimilar que un Do no siempre es un Do, y menos a esas edades en que la abstracción no es muy alta pero sí la distracción. Por suerte, los afortunados que hemos crecido tocando en una banda también lo hemos hecho jugando a intercambiarnos los instrumentos y aquello no nos sonaba tanto a chino como a los pobres pianistas que no acababan de entenderlo.

La Familia de la Tuba

A grandes rasgos, y sin entrar en discusiones interminables sobre si el bombardino es una tuba tenor o un instrumento distinto, podemos resumir la actual  familia de las tubas en:

  • Tubas contrabajas en Si bemol y Do.
  • Tubas bajas en Mi bemol y Fa.
  •   Bombardinos o Tubas tenores en Si bemol y Do.

De todos ellos, los más frecuentes en nuestras latitudes son la tubas en Do y Fa (aunque últimamente vuelven con fuerza las tuba en Si bemol) y los bombardinos en Si bemol, aunque quedan algunos bombardinos en Do, tan frecuentes varias décadas atrás y afortunadamente en progresivo desuso -su mala afinación y poca calidad tímbrica no tienen competencia con el bombardino en Si bemol. Cada país tiene sus propias tradiciones, así, por ejemplo en Alemania es habitual usar tubas en Si bemol y Fa o en Inglaterra en Mi bemol y Si bemol. Además, en muchos países de nuestro entorno también son habituales el Barítono en Si bemol y el Althorn en Mi bemol.

Las tablas de digitaciones

(EDITADO el 14/I/2015) Este post se ha convertido en uno de los más vistos del blog. Todos los días varias personas llegáis aquí a través de los buscadores con la esperanza de encontrar la digitación para los distintos tipos de tuba, y por ello he confeccionado estas tablas que pongo a vuestra disposición en formato .pdf. Podéis descargarlas clicando sobre el tipo de tuba:

Tuba en Sib (sist. compensado) Tuba en Do (4 válvulas) Tuba en Mib (sist. compensado) Tuba en Fa (5 cilindros) Bombardino en Si bemol (sist. compensado)
Tuba en Sib (no compensado) Tuba en Do (5 válvulas) Tuba en Mib    (no compensado)  Tuba en Fa (6 cilindros) Bombardino en Si bemol (no compensado)

 

 Cambio de digitación vs transporte

Tuba Octet

Por norma general, los tubistas nunca transportamos sino que cambiamos digitaciones, es decir, que para nosotros un Do siempre es un Do independientemente de la afinación de la tuba (Si bemol, Do, Mi bemol o Fa); pero ese Do se hace con una posición distinta dependiendo de la tuba (1-3, 0, 1-2 y 4 respectivamente). Así pues, habitualmente los compositores escriben el papel de tuba en la tonalidad real de la obra y, salvo mención expresa, queda al criterio del intérprete qué tipo de instrumento utilizar en cada ocasión. Ahora bien, toda regla tiene su excepción y no es nada extraño encontrar tubistas que tocan instrumentos de Si bemol transportando con posiciones de Do.

Por otro lado los bombardinos – que son mucho más heterogéneos y son quienes han dado pie a este artículo- utilizan ambas técnicas dependiendo del criterio de cada uno. De hecho (o más bien por este hecho), desde hace ya mucho tiempo las editoriales proporcionan dos partituras en las obras de bombardino: Una escrita en clave de Fa para quienes leen en Do y otra en clave de Sol y trasportada para quienes hacen lo propio. Ambas técnicas tienen ventajas e inconvenientes, por ejemplo:

Ventajas de cambiar digitación:

  • Se piensa y escucha la nota que se toca (real), favoreciendo el desarrollo auditivo
  • Otros cambios de digitación posteriores no resultarán traumáticos
  • Se lee siempre la nota que hay que tocar, evitando confusiones

Ventajas de transportar:

  • Proporciona mayor versatilidad para leer las partituras, independientemente de que estén escritas en Do o Si bemol
  • Un eventual cambio a tuba resulta menos complejo (siempre que ésta sea en Do)
  • Transportar es un gran ejercicio de gimnasia mental

Éstos son solo tres ejemplos, pero su número podría alargarse hasta el infinito. Defensores a ultranza los hay en los dos bandos, pero como hemos visto ambos sistemas ofrecen algún tipo de ventaja frente al otro que deberíamos considerar para decantarnos por uno u otro sistema.

Air Tuba

Utilizo el transporte público una media de dos horas al dia para ir al trabajo y desplazarme por la ciudad. Si sumamos el total de horas invertidas al cabo de la semana, el mes o el año, el resultado es cuanto menos abultado y no es extraño preguntarse si no será una grandisima pérdida de tiempo. ¡Por supuesto que lo es!

Precisamente para no perder ese tiempo intento aprovecharlo. Generalmente llevo una buena provisión de “herramientas de aprovechamiento de tiempo en transporte público”: un par de libros (una novela, biografia poesia o literatura en general y otro sobre algún tema que me interese en el momento), mi libreta de anotaciones, una libreta de pentagramas -que nunca he usado, pero que necesitaré el dia que no la lleve- y algo de trabajo práctico (una clase que preparar, una lista que hacer…). Muchas veces también aprovecho para estudiar tuba.

Puede parecer un poco engorroso y molesto estudiar tuba en un vagón de tren, pero no lo es en absoluto; de hecho no es necesario el instrumento, solamente es necesaria (y tampoco imprescindible) la partitura de la obra en cuestión y recomendables unos tapones para los oidos que nos permitirán aislarnos y concentrarnos mejor. Con todo listo es cuestión de empezar a estudiar.

Podemos machacar pasajes técnicos que nos cuestan, centrarnos en la intención y el carácter de las frases, podemos analizar y estructurar las respiraciones; practicar escalas, arpegios, series….. cualquier aspecto concreto es susceptible de estudio -incluida la calidad del sonido-, y notaremos resultados en cuanto cojamos el instrumento; cualquier instrumento, por supuesto.

Todo esto puede parecer algo ingenuo y fantasioso; los más escépticos dudarán del método e incluso lo negarán. Estudiar tuba en un vagón de metro no es algo descabellado si tenemos en cuenta que no son los dedos, el sistema respiratorio ni la boca (labios, lengua…) los responsables de tocar un instrumento, pues son meros ejecutantes de las órdenes que les envia el cerebro mediante impulsos nerviosos. Si estudiamos sin instrumento estamos “programando” al cerebro para dirigir esos impulsos en una direccción concreta con la finalidad de conseguir el resultado que hemos estado visualizando. El método no es nuevo ni innovador, ya Arnold Jacobs lo aplicaba en sus clases, pero en la actualidad sabemos que estas pautas responden a técnicas de autosugestión próximas a la PNL, una herramienta de sobras conocida y utilizada en el mundo empresarial. ¿Por qué no utilizar todos los medios a nuestro alcance?