24
Ene
2013
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La tuba en el cine: Encuentros en la Tercera Fase

Abro con este post la serie “La tuba en el cine”, y para empezar con buen pie traigo Encuentros en la Tercera Fase, una de las peliculas de ciencia ficción más celebradas de la historia del cine.

Si he elegido esta película no es por casualidad, pues contiene una aparición tubística estelar (perdonad el chiste fácil). Me refiero concretamente a esta escena:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=H4Kgzn3tDQU[/youtube]

Como podeis comprobar, la tuba toca las secuencias de la nave en el diálogo entre los extraterrestres y los humanos. Teniendo en cuenta que la película se estrenó en 1977, en pleno desarrollo y apogeo de los sintetizadores, resulta curioso que el compositor eligiera la tuba para representar a una civilización muy avanzada tecnológicamente.

 

El compositor

Hablando del compositor, éste no podia ser otro que John Williams, el más prolífico de los compositores de música de cine. Precisamente por ser Williams el artífice de la banda sonora se comprende mejor el protagonismo de la tuba, pues recurre frecuentemente a ella en diversidad de ocasiones, tanto en sus películas (como veremos en próximos posts) como en obras de otra índole como su Concerto para tuba y orquesta; siempre, eso si, con un tratamiento impecable de la tesitura y posibilidades técnicas del instrumento.

Si John Williams era el compositor, ¿quién fue el intérprete?

 No hay dudas sobre quien era el compositor de la película, pero no ocurre lo mismo sobre la interpretación del famoso fragmento de la “voz de la madre nodriza”.

Parece claro que participaron dos tubistas – Tommy Johnson y Jim Self – y que se hicieron dos tomas distintas – una provisional para ser usada durante el rodaje en el set y otra definitiva sincronizada con las cintas durante la fase de postproducción. Sin embargo, las distintas fuentes consultadas no se ponen de acuerdo al atribuir una toma u otra a los intérpretes. En cualquier caso, y fuera quien fuera el intérprete de la versión definitiva (algo muy difícil de concretar, por otra parte), se trata de una de las escenas más memorables de la historia del cine.