Tipos de válvulas

Esta serie de artículos sirve como complemento a la serie de  “Historia de la Tuba”, que publiqué hace ya algún tiempo. El primer artículo de la serie de traducciones sobre la historia de la tuba comenzaba así:

La primera tuba apareció oficialmente en 1835, patentada por Wieprecht y Moritz, afinada en Fa y con cinco válvulas Berlinesas.

Siendo sincero, he de reconocer que cuando lo escribí no tenía la menor idea de qué son esas “válvulas berlinesas” que incorporaba la más antigua de las tubas, así que publiqué el artículo con la condición autoimpuesta de profundizar en ese extraño componente. Varios meses e indagaciones después ya tengo más claro el concepto y estoy en disposición de compartir con vosotros información sobre el asunto. Pero al tirar del hilo para conocer esta válvula se me han presentado otros muchos tipos, así que lo que iba a ser un artículo se ha convertido en una serie que poco a poco iré ampliando.

La revolución de los metales

old brass bandEl s. XIX supone un punto de inflexión en el desarrollo de los instrumentos de metal. La cantidad y variedad de instrumentos que se inventaron en este periodo es abrumadora, tanto como para hablar de un boom. Bugles, figles, saxhorns, tubas…. Los inventores desarrollan familias enteras, de las que algunos instrumentos destacan y permanecen hoy en día y otros muchos -la gran mayoría- se convirtieron rápidamente en extrañas piezas de colección.

Para modificar la longitud del tubo y conseguir así completar la escala cromática en estos instrumentos se utilizaron sistemas de llaves, que acortaban su longitud, o válvulas que añadían tramos extra de tubería. La válvula se mostró pronto como la mejor opción, ya que preserva mejor las características tímbricas y mecánicas aún modificando la longitud del tubo. Si la carrera por el desarrollo de instrumentos fue frenética, el desarrollo de las válvulas fue otro ámbito de investigación prolífico. Desde 1815 hasta bien entrado el s. XX se desarrollaron un buen número de válvulas que con diversas formas y sistemas permitieron modificar la longitud de los instrumentos de metal.

¿Válvula, pistón o cilindro?

En primer lugar hay que aclarar términos, ya que la traducción siempre implica cierta posibilidad de confusión (traduttore traditore, que dicen los italianos), y más en cuestiones técnicas como la que nos ocupa. En notas a pie de página ya expuse la diferencia entre estas tres palabras que, si bien se refieren a lo que podríamos llamar “mecanismos de control de longitud de tubería” significan cosas distintas y se refieren a mecanismos concretos. Vayamos una a una:

  • Válvula: Según el diccionario de la RAE es un “Mecanismo que regula el flujo de la comunicación entre dos partes de una máquina o sistema.”  Por tanto, en lo que se refiere a instrumentos musicales de viento-metal se trata de un nombre genérico para cualquier sistema de maquinaria, independientemente del mecanismo que incorpore, ya sea de pistones o cilindros de cualquier tipo.BerlinHorn
  • Pistón: El pistón es un tipo de válvula, cuya característica principal es que su acción se ejerce mediante un movimiento rectilíneo, habitualmente arriba-abajo. Por norma general, los instrumentos modernos que incorporan pistones los accionan directamente a través de un botón unido a uno de los extremos de los pistones. A lo largo del s. XIX se inventaron muchos tipos de válvulas, la mayoría de ellas de tipo pistón, como los pistones de Stozel, las válvulas vienesas o el pistón berlinés.  Hoy en día, salvo raras excepciones (como las trompas vienesas que incorporan -cómo no- pisones vieneses), todos los instrumentos están dotados de pistones de tipo Perinet.
  • Cilindro: Se trata del otro tipo de válvula que ha llegado masivamente hasta nuestros días. Ciertamente, en España llamamos así a las válvulas cuya acción es rotatoria en lugar de rectilínea, y el uso de esta palabra está completamente estandarizado, aunque también se le llama de palas o de paletas. Este tipo de válvula no se acciona directamente (a excepción de algunos instrumentos, como las cornetas militares), sino que el mecanismo consta de un conjunto de palancas y bielas que transforman el movimiento rectilíneo de los dedos accionando las paletas en el movimiento propiamente rotatorio de las válvulas.

Antecedentes de la tuba – Presentación

Por primera vez en este blog os traigo una presentación interactiva, que es una manera amena y divertida de aprender.

Uno de los temas que más repercusión e interés suscitan entre los lectores es la historia de la tuba moderna y los instrumentos que la precedieron, especialmente los dos más importantes: el serpentón y el oficleido.

Aunque la idea original era confeccionar una presentación que abarcase toda la historia de la tuba y sus antecesores, he considerado más práctico separarla en varias partes, de manera que llegado el caso se puedan utilizar independientemente. En esta presentación se exponen los precedentes más importantes hasta la aparición de la tuba moderna.

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Audiciones JONC’14

La Joven Orquesta de Cataluña (JONC) abre audiciones para formar parte de sus orquestas. Aunque en principio está dirigida a residentes o estudiantes en territorio catalán, también pueden presentarse personas de otras zonas, que podrían optar a formar parte de la orquesta en condición de invitados.

Existen tres orquestas a las que se puede optar mediante las audiciones: JONC Alevins (para estudiantes hasta 18 años), JONC (hasta 25 años) y JONC Filharmonia, que es la orquesta profesional.

jonc-logo

La JONC es uno de los proyectos de orquesta joven más potentes del España, con más de 20 años de existencia.

Desde su nacimiento, los objetivos principales de la JONC han sido facilitar una formación orquestal integral a los jóvenes músicos catalanes, colaborar activamente en la inserción de los jóvenes músicos en la vida laboral y contribuir a la formación y enriquecimiento de nuevos públicos.

La JONC ha participado en los festivales y salas de conciertos más importantes del país, bajo la dirección de maestros del prestigio de Josep Pons, Guy van Waas, Ernest Martínez-Izquierdo, Jordi Mora, Manel Valdivieso, Barry Sargent, Jan Caeyers, Robert King, Paul Goodwin, Andrew Parrott, Antoni Ros-Marbà, Lutz Köhler, Salvador Mas,  Edmon Colomer i Karl Anton Rickenbacher.

Toda esta actividad se lleva a cabo a base de encuentros de trabajo, clases, conferencias, conciertos, programas de radio y televisión, edición de materiales educativos pensados para diferentes públicos y otras producciones.

Preparar audiciones para orquestas jóvenes como ésta es un gran reto para ponerse a prueba y conocer cuánto podemos dar de sí.

El plazo de inscripción está abierto hasta el 8 de octubre, así que todavía quedan unos cuantos días para mentalizarse y lanzarse a ello.

Hazlo tú mismo

Esta claro que los meses de vacaciones cambian las rutinas, y cada cual se busca la manera de seguir en forma con el instrumento lo más amenamente posible. Es el caso de mi alumno Jorge, que durante las vacaciones ha estado experimentando con la tuba y el bombardino y las nuevas tecnologías, y aquí os dejo los montajes que ha hecho.

Primero se atrevió con un dúo para tuba y bombardino y el tema principal de la saga Zelda:

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Cuando ya le cogió el tranquillo se atrevió con más voces, como en este de Super Mario Bros. Los arreglos son de Tubapeter.com, una web donde encontraréis un montón de partituras fáciles para diversas formaciones.

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Durante el verano tengo por costumbre no publicar artículos nuevos (y así aprovechar para preparar materiales de cara al curso y hacer un poco de mantenimiento al blog), pero no podia dejar pasar la ocasión. ¿No os parece?

Efectos especiales (sin hacer una lista concreta)

No voy a hablar de cine, aunque reconozco que este artículo viene motivado por un vídeo que me llegó ayer a través de las redes sociales y me hizo caer en la cuenta que el asunto de los efectos sonoros a través del instrumento siempre me ha interesado. Tanto como para haberle dedicado el trabajo de fin de carrera al tema. El vídeo en cuestión era este:

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En clave de humor, el protagonista del video nos enseña como con algo tan sencillo como un patito de goma podemos crear efectos muy impactantes. La imaginación de cada uno es el arma más poderosa a la hora de inventar estos juegos que pueden añadir mucho interés a nuestras interpretaciones, sobretodo cuando tenemos muchas opciones de añadir una fuerte carga escénica a la actuación. De hecho, desde hace varias décadas y cada vez más, los compositores incluyen sonidos y efectos que van más allá de las notas.

Los efectos básicos

Muchos de estos efectos surgen en el mismo momento en que cogemos el instrumento por primera vez y vienen propiciados por la propia curiosidad humana. ¿Quien no ha probado alguna vez?:

  • Soplar a través del instrumento sin emitir notas, creando un efecto de viento.
  • Tocar la boquilla sola.
  • Hablar o emitir sonidos a través del instrumento como si fuese un megáfono.
  • Retirar una o varias bombas de afinación y combinar -o no- ambos timbres.
  • Tocar con las válvulas a medio recorrido.

Otros efectos habituales

Confesemos: todos lo hemos hecho. Además de estos “clásicos básicos” hay otros efectos que no son tan evidentes pero sí aparecen con frecuencia en multitud de composiciones. El ejemplo más claro son los multifónicos que se consiguen combinando el sonido propio del instrumento y la voz. Otros efectos que se usan con frecuencia en la composición contemporánea:

  • Bending: que consiste en variar la afinación de una nota, ascendente o descendentemente.
  • Frullatto: se consigue pronunciando la letra /r/ al mismo tiempo que emitimos la nota, y provoca una vibración similar a un picado extremadamente rápido.
  • Glissando: si, vale, si hablamos de este efecto nos viene un trombón a a cabeza, pero no por no tener vara no podemos hacerlo. Para facilitar su ejecución se pueden mover rápidamente las válvulas o dejarlas a medio recorrido.

Tuba preparada

efectos especiales
Foto de Søren Raagaard
con licencia CC

¿Os suenan las obras para piano preparado popularizadas por John Cage? ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestro instrumento? De hecho, el video que sirve de introducción a este artículo muestra una preparación y extraer las bombas otra. Las posibilidades de preparar nuestro instrumento son infinitas:

  • Añadiendo elementos similares al silbato del patito de goma, como matasuegras o trompetillas.
  • Nos podemos poner en plan más pro y utilizar boquillas de saxofón, clarinete, contrafagot, fagot u oboe. ¡Los sonidos emitidos son muy, muy extraños!
  • Con una bolsa de plástico o un parche de instrumento de percusión adecuadamente colocado sobre la campana conseguiremos un kazoo.
  • Verter agua en una de las tuberías también puede crear un efecto muy sorprendente.

Y si en lugar de preparar el instrumento utilizamos elementos externos:

  • Colocando un barreño con agua, introducir y sacar la campana.
  • Enfocando la campana hacia un ventilador en marcha.
  • Podemos unir varios instrumentos y conectarlos con mangueras a las distintas válvulas del instrumento base.

Toc, toc

Los percusionistas lo saben: cualquier cosa, percutida con gracia, se convierte en un instrumento de percusión. Así:

  • Con la palma de la mano sobre la boquilla conseguimos un efecto similar a un bombo.
  • Si en lugar de la palma de la mano usamos una lámina de plástico rígido sobre la boquilla convertimos nuestro instrumento en algo similar a una darbuka.
  • El vacío que resulta de extraer repentinamente una bomba provoca un pop.
  • Y al extraer lentamente la bomba provocamos un sonido de aspiración.
  • Podemos percutir distintas partes del instrumento, como el borde de la campana, la propia campana, el cuerpo…. Con el dedo desnudo o con objetos como anillos, dedales, etc…. O directamente con baquetas de diversas caracterírticas.
  • Podemos raspar el borde de la campana como si de una copa de cristal se tratase. Distintos materiales (cerámica, metal, pizarra, cristal…) producirán distintos sonidos. Este efecto requiere bastante tiempo de entrenamiento para aprender a producir el sonido.

Esta es una muestra de la variedad de efectos que se pueden conseguir de nuestro instrumento sin recurrir a la tecnología, algo que por otro lado nos abre las posibilidades hacia un universo paralelo de combinaciones. Por supuesto, todos estos efectos son aplicables a cualquier instrumento de viento-metal, y animo a quienes habéis llegado hasta aquí a experimentar con ellos y buscar vuesro propio lenguaje interpretativo.

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Hagamos Música

Los artistas en general y los músicos en particular somos peculiares: Toda nuestra actividad gira en torno al hecho de hacer Arte, algo que en un mundo tan obsesionado con que todo lo que hacemos sea útil resulta superfluo, absurdo e irracional; incluso habrá quien dirá que es -directamente- una pérdida de tiempo.

¿Para qué sirve el Arte, entonces? ¿Qué función cumplimos los artistas en la sociedad? Estas y otras muchas preguntas similares nos golpean (o deberían golpearnos) al plantearnos cuál es la finalidad de nuestra actividad artística, especialmente si hemos hecho de ella nuestra profesión. A este respecto debo recomendar encarecidamente La utilidad de lo inútil, un breve ensayo que pone de manifiesto la agresividad de nuestra cultura hacia todo aquello que no sea productivo. Abro fuerte, lo admito, pero la propia inercia de nuestro entorno nos empuja a una rutina en la que obviamos la finalidad de lo que hacemos, y cuando eso ocurre podemos llegar a la paradoja de convertirnos en autómatas, máquinas que hacen las cosas sin pensar para qué las hacen.

La técnica: un medio, no un fin

Hacer música
Foto de TBow Foto
con licencia CC

Tal vez la música sea el arte en el que la capacidad técnica (o la falta de ella) sea más evidente y menos excusable, especialmente cuando tocamos en conjunto, algo que ocurre con bastante frecuencia. Por este motivo, cualquier buen músico que se tenga por ello o quiera llegar a serlo intentará mejorar sus habilidades técnicas, primero recibiendo consejos y/o sugerencias de profesores y posteriormente bajo su propio criterio.

La técnica instrumental es, como la mayoría de habilidades manuales, una actividad ilimitadamente perfectible, es decir, que siempre podremos tocar mejor de lo que estamos tocando ahora. Esta característica hace que los músicos seamos perfeccionistas por naturaleza. Y críticos, ya que sin sentido crítico sería imposible identificar los aspectos técnicos que necesitamos mejorar. Por estos motivos, la necesidad de perfeccionarnos técnicamente suele centrar -incluso monopolizar- nuestra atención cuando nos ponemos a estudiar con nuestro instrumento. A menudo la meta de nuestras sesiones de estudio es llegar a tocar más notas, más rápido, con mejor sonido y con más facilidad.

La búsqueda de la perfección técnica es un objetivo necesario y loable. Cuanto más depurada sea nuestra técnica menos tendremos que preocuparnos de ella, tocaremos con mayor seguridad y confianza en nosotros mismos, podremos acometer obras más exigentes (que no por ello más difíciles) y nos podremos permitir el lujo de utilizar nuestra energía a otras cosas cuando tocamos.

¿Otras cosas? ¿Qué otras cosas? Música

La Música, en mayúsculas, va mucho más allá de una técnica depurada. Vuelvo al principio: la música es un arte, uno de esos medios creativos que tenemos los seres humanos para transmitir todo aquello que sentimos, que nos ocupa y nos preocupa. Nosotros, músicos, tenemos la oportunidad de expresarnos a través de ella, haciendo que quien nos está escuchando sienta lo mismo que nosotros. Y todos y cada uno de nosotros estamos capacitados para ello, tenemos en nosotros mismos los recursos necesarios

Lo que diferencia a un gran músico del que no lo es no es tanto la técnica como la capacidad de “hacer música”, de transmitir algo con su interpretación; muchos grandes cantantes fuera del ámbito clásico carecen de técnica y sin embargo son muy capaces de emocionarnos. Cuando ese algo está se nota, el espectador puede sentirlo, la música los intérpretes y el público se funden en una “piel de gallina colectiva” y el ambiente se vuelve tan denso que casi se puede palpar; se produce algo ancestral, casi mágico. Esa sensación la he sentido muchas veces personalmente, tanto como espectador como desde el escenario. Eso, para mí, es hacer Música.

El artista…¿nace o se hace?

Los críos son seres fascinantes. Por la red circulan innumerables vídeos de niños muy pequeños tocando instrumentos, cantando o bailando. Nos hace mucha gracia verles haciendo cosas “de adultos” y seguramente ese sea el motivo de que algunos tengan millones de reproducciones. Si, es algo enternecedor y muy entretenido, pero también dan pie a reflexiones acerca del conocimiento, los procesos de aprendizaje y los factores que nos influyen en esos procesos.

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Vídeos como estos me hacen dudar, y mucho, si la carga genética determina nuestras habilidades o el entorno pesa más. Obviamente, esta pregunta puede trasladarse a cualquier ámbito del desarrollo humano, desde las capacidades cognitivas hasta las características corporales, pasando por las preferencias alimentarias,  los rasgos de personalidad o la lateralidad predominante. Está bastante claro que el ADN de nuestros antepasados juega un papel fundamental en todos estos aspectos y muchos otros que ignoramos; los avances científicos de las últimas décadas, sobretodo en lo referente a la decodificación del genoma humano, están sacando a la luz innumerables aspectos que dependen directamente de ello. Pero no es menos cierto que nuestro entorno también nos modela, incluso en lo físico. Y mucho más allá de lo que somos conscientes.

niño boquillaEl niño de vídeo canta blues acompañado por su padre a la guitarra. La letra que canta es ininteligible, aunque teniendo en cuenta que el hombrecillo no llega a los dos años es un “detalle” al que no deberíamos prestar atención. A pesar de esta “carencia” se las apaña para frasear de manera natural, jugando con los silencios e incluso haciendo inflexiones con cada cambio de acorde y afinando saltos melódicos con mucha más solvencia de la que muchos adultos seriamos capaces. La puesta en escena también tiene lo suyo: siente el ritmo y se mueve con él, enfatiza la “letra” con movimientos de cabeza e incluso se permite la licencia de agarrarse al micro. Aunque no le conozco personalmente, me consta por conocidos comunes que el padre de la criatura es un bluesman consagrado. Siendo así, el pequeño Luca ha “mamado” blues probablemente desde el mismo instante de su concepción. Su entorno es esencialmente blues,  y por ello la manera de interpretar el mundo que le rodea también lo es. El blues forma parte del lenguaje materno de este niño. No lo ha aprendido como aprende un niño más desarrollado o un adulto, a base de memorizar la lógica de las escalas de blues y con esfuerzo intelectual consciente; simplemente ha observado y copiado su entorno (sobretodo sonoro, pero también visual y cultural) con la mayor naturalidad. Gracias a ese entorno propicio ha desarrollado el oído, la afinación y un sentido del fraseo asombrosos. Algo similar al bailaor del segundo vídeo que comparto con vosotros, sólo que al cambiar el entorno también cambia el lenguaje que forma su mundo y a través del cual se expresa.

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La influencia no se queda en nuestro círculo más próximo. No soy muy amigo de las divulgaciones para el gran público, ya que en general tienden a vaciar de contenido y sacar de contexto estudios muy serios sobre las materias que tratan. Siempre hay excepciones, y reconozco que este documental sobre la influencia social me impresionó mucho.  En él, James Fawler presenta su teoría sobre la influencia de las redes sociales. Fawler lleva la teoría sobre los seis grados de separación más allá, estudiando el poder de influencia de unas personas sobre otras. Según los estudios de este experto en redes sociales, nuestra influencia llega hasta el tercer nivel de separación. Dicho de otra manera: influimos a los amigos de nuestros amigos y a su vez ellos nos influyen a nosotros. Decisiones personales y aparentemente inofensivas para los demás, como dejar de fumar o romper con nuestra pareja, pueden hacer que personas a las que ni siquiera conocemos tomen la misma decisión. Según este estudio nuestra red de influencia está compuesta por unas 8000 personas a las que influimos y nos influyen sin darnos cuenta de este intercambio continuo. Podriamos ponernos paranoicos, pero no va conmigo. Al contrario, da la impresión de que este continuo “reflujo de influencias” nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos, y deja patente que esos pequeños gestos y actitudes que hacemos contra el sistema (como hacer un uso responsable de las energias, consumir prudentemente o evitar fomentar ciertas actitudes) son importantes y efectivos. No obstante, se nos presenta la duda de pensar si estos niños hubiera sido capaz de desarrollar estas habilidades en entornos menos favorables, o simplemente diferentes. ¿Sería Luca capaz de frasear música, afinar y seguir el ritmo con esta facilidad si no lo hubiera vivido desde su nacimiento? ¿Habría desarrollado el niño bailaor semejante alarde de psicomotricidad en una familia en la que el baile no sea un aspecto culturalmente tan fundamental? ¿Cualquier otro niño en estos ambientes podría desarrollar las mismas habilidades que nuestros dos ejemplos?

¿Qué pensáis vosotros? Espero vuestras opiniones.