Analisis de la tuba Thomann Grand Fifty y comparativa con Melton Thor

El desembolso que supone una tuba no es un gasto para tomar a la ligera, pues en el caso de muchas familias puede suponer el sueldo de varios meses, y por este motivo cualquier información sobre un modelo de nuestro interés será de gran valor. Este el propósito del presente artículo en referencia a la tuba Thomann Grand Fifty.

Que la economía no está para grandes dispendios es algo que todos tenemos claro desde hace tiempo. Afortunadamente, en los últimos años la industria de los instrumentos musicales ha cambiado mucho con la aparición de instrumentos muy económicos , aunque por otra parte la calidad de estos suele dejar mucho que desear, y en el mejor de los casos el recorrido del alumno con este tipo de instrumento será de pocos años y solamente en los niveles más inferiores.

Estos instrumentos suelen basarse en modelos de gamas superiores, de los que se toman los aspectos más relevantes pero reduciendo los precios de coste (habitualmente mediante materiales de menor calidad y trasladando su producción a China, aunque en algunos casos la producción se realiza en Europa). Que Thomann es uno de los mayores distribuidores de Europa de instrumentos y materiales musicales es algo que casi todos sabemos a estas alturas. Entre los instrumentos que ofrece encontramos desde fechas recientes la tuba Thomann Grand Fifty (de clara inspiración en el modelo Thor de Melton), un instrumento que ha generado mucha curiosidad por sus características y su precio.

Casualidades de la vida, han llegado a mí estas dos tubas y la posibilidad de compararlas. Comparto a continuación mis impresiones al respecto.

Aspecto exterior

En la apariencia exterior la similitud entre ambos instrumentos es evidente, más aún si tenemos en cuenta que un modelo sirve de inspiración al otro. Se trata de instrumentos de tamaño 5/4 con configuración 4+1. El recorrido de las tuberías es prácticamente idéntico, incluyendo las válvulas de desagüe en las tuberías de las válvulas 3ª y 4ª y la bomba general. Sorprende la gran calidad de los acabados de la tuba Thomann, sobretodo en comparación con otros instrumentos “low cost”.

El tamaño de la campana es mayor en el modelo de Thomann (48 cm.) que en la Melton (45 cm.), pero por el contrario esta última desarrolla más progresivamente el diametro de la tubería, de manera que el último tramo -especialmente desde la última curva hasta la campana- es bastante más ancha.

Thomann Grand Fifty - Vista frontal.
Thomann Grand Fifty – Vista frontal.

Melton Thor - Vista frontal.
Melton Thor – Vista frontal.

La ubicación y configuración de la 5ª válvula es igual -inmediatamente después del 4º pistón y mediante sistema de cilindro-, pero el recorrido de la tubería es algo distinto en ambos instrumentos. El mecanismo de acción es muy similar, aunque personalmente la palanca de acción de la tuba Thomann me ha resultado más cómoda (eso sí, en ambos casos quitando el anillo para el dedo pulgar para mayor comodidad).

Thomann Grand Fifthy - Detalle de la 5ª tubería.
Thomann Grand Fifty – Detalle de la 5ª tubería.

Melton Thor - Detalle de la 5ª tubería.
Melton Thor – Detalle de la 5ª tubería.

Otra diferencia importante es la sujeción del tudel a la campana. En el caso de la Melton Thor el tudel está unido a la campana mediante una soldadura a lo largo de todo su recorrido, mientras que la unión en la tuba Thomann se limita a un punto de unión, de manera que el tudel queda despegado de la campana, algo que parece una tendencia al alza en nuevos modelos. También, en el caso de la Grand Fifty el recorrido del tudel es  más directo que en la Thor.

Thomann Grand Fifthy - Sujeción del tudel.
Thomann Grand Fifty – Sujeción del tudel.

Melton Thor - Sujeción del tudel.
Melton Thor – Sujeción del tudel.

Un aspecto muy destaclable que diferencia ambos instrumentos es el peso, mucho mayor en la Melton Thor que en la tuba Thomann Grand Fifty. Esta diferencia sólo puede deberse al grosor del material o al baño de plata, y parece evidente que esta diferencia, junto al grosor de la tubería en el último tramo del instrumento, influyen, como veremos más adelante en aspectos sonoros importantes, como la proyección y el timbre.

Hay que tener en cuenta que los aspectos relacionados con el desgaste del instrumento sólo podrán apreciarse con el paso del tiempo, que determinará si los materiales empleados para su construcción ofrecen una calidad duradera.

Aspectos técnicos

NOTA: A partir de este punto del artículo deberían haber aparecido vídeos ilustrativos, pero por motivos técnicos que más abajo comentaré no ha sido posible. Serán añadidos a la mayor brevedad.

Llega el momento de la verdad. El modelo de Melton es una tuba profesional con todas las letras -incluidas las del banco-, que facilita la emisión y produce un sonido rico y hondo. La tuba se deja tocar con facilidad y no ofrece resistencia, con una proyección hacia el exterior notable en todo el registro.

El instrumento de Thomann resulta sorprendentemente agradable y cómodo de tocar para una tuba que, a priori, corresponde a un segmento de mercado inferior. El sonido que produce de entrada es centrado y muy bello, profundo y rico en armónicos, y nada tiene que envidiar a su competidora “de marca”, aunque su proyección es menor, seguramente influido por las diferencias de materiales en su construción.

La tuba se deja tocar con docilidad; es muy flexible en las posiciones fijas y responde muy bien a los cambios de color que se le piden. Se comporta estupendamente en cuestión de intensidad, con un fortissimo redondo y centrado, digno de un gran instrumento, y un piano lleno y bonito. También el paso entre notas es extremadamente fácil y limpio, sin estridencias ni triquiñuelas.

La afinación es correcta en ambos instrumentos, algo más precisa de entrada en la Thor (destacable el Sol2). Las combinaciones óptimas de digitación difieren de una tuba a la otra, especialmente en cuanto se refiere a 4ª posición.

Otros aspectos a tener en cuenta

Existen otros aspectos a tener en cuenta, en este caso relativos al proceso de compra y servicio de atención al cliente por parte del proveedor.

El proceso de compra es largo, ya que este modelo se fabrica sobre pedido. En este caso particular, desde la confirmación de compra hasta la recepción del instrumento han pasado algo más de cuatro meses.Valga decir que en instrumentos de gamas superiores pueden darse circunstancias similares o incluso lapsos de tiempo mayores.

Además hay que resaltar un percance reseñable, que pone en entredicho la calidad del proceso de verificación de instrumentos por parte del proveedor: Se trata de un pequeño agujero en una de las tuberías de la 4ª válvula. El servicio de atención al cliente atendió la reclamación con celeridad y el instrumento ha sido devuelto a fábrica sin coste añadido, en principio para su sustitución. Por este motivo no ha sido posible realizar los vídeos comparativos que estaban previstos.

Conforme se vayan desarrollando los acontecimientos daré cuenta de ello.

 Conclusiones

Parece que la tuba Thomann Grand Fifty es un instrumento de una relación calidad/precio espectacular, que ofrece la opción de tocar una tuba de características muy similares -y en algunos aspectos en plano de igualdad- a un instrumento profesional de primera línea y presupuesto mucho más elevado.

Por sus características es difícil enmarcar este instrumento en la gama de instrumentos “económicos”, aunque su precio (3600€ en acabado lacado y 4300€ plateada) en relación al tipo de instrumento resulta especialmente ajustado. Precisamente por ello es una opción a tener muy en cuenta para presupuestos limitados, y sin duda es punta de lanza que obliga a sus competidores directos a replantearse tanto los estándares de calidad las opciones más baratas como los precios en las opciones de las primeras marcas.

Por qué no escribo más a menudo

Hace 15 días que no escribo en el blog. No es porque lo tenga abandonado; de hecho, el escritorio de WordPress es de lo primero que aparece cada día cuando enciendo el ordenador.

Me propuse firmemente escribir al menos un post a la semana, pero hace algún tiempo que me ocurre lo mismo: Me pongo frente al documento en blanco, con un tema concreto sobre el que escribir extraído de la lista -donde escribo lo que me viene a la mente en un arrebato y que va siempre conmigo-, y comienzo a escribir.

Pero al poco desisto: el tema es poco interesante, o poco profundo; habrá quien, habiéndose especializado en ello, escribirá con mayor rigor y conocimiento de causa que yo, con el consiguiente beneficio para el lector; el tema merece un tratamiento mucho más exhaustivo que el que puedo darle con un post de 1000 palabras que, por contra, será demasiado largo como para mantener el interés del lector a lo largo de toda la trama, habida cuenta que servidor no es muy ducho en letras.

Maquina de escribir
Fotografía de jb_brooke con licencia CC

A priori son excusas, lo sé. Pero quizá por cierto talante nihilista o simplemente por la desazón que me produce estar escuchando a Chopin, siento una sensación de vacuidad en cuanto a los por qué, para qué y para quién de escribir en este espacio. Y, cada vez más, sospecho que existe mucho de inercia en el acto de escribir post.

No engaño a nadie: este blog es una herramienta de promoción personal para impulsar eso que en los círculos del marketing 2.0 (“la emprenduría a nivel usuario del s.XXI”, o el “socialmierder” del gran Mediotic) ha venido en llamarse marca personal, que no es ni más ni menos que la imagen pública que uno proyecta (se adorne con todos los “si, pero además…” que se quiera).

Cifras abultadas y un bonito lazo. ¿Se trata de eso?

Hace unos días hablaba con una amiga blogger de enormes proporciones -con medias de cinco cifras en las visitas diarias a su blog– sobre el por qué, para qué y para quién escribir un blog.

Fotografía de Egan Snow con licencia CC
Fotografía de Egan Snow con licencia CC

En su caso, lo que empezó siendo una ventana/terraza más o menos particular se había convertido en el piso de Sabina, donde entra todo el mundo esperando que les cante una canción.

Sin darse cuenta se estaba marchitando de éxito, y había llegado al punto de plantearse qué y cómo escribir para estar a la altura de las expectativas de sus lectores.

No es mi caso, ni muchisimo menos, ya que ni esas son mis cifras -jamás lo serán, basicamente por target- ni la temática de este blog es siquiera comparable. Pero sí existe un síntoma común: una insospechada dependencia de los números que condiciona y distorsiona la motivación por la que se escribe.

Sobre este fenómeno en el mundo de la música ya se ha escrito. Una vez más. Las visitas, los seguidores y los “me gusta” generan dependencia por un motivo muy simple: dan satisfacción a nuestro ego de una manera muy inmediata y eso -evidentemente- nos hace sentirnos muy bien y muy importantes. Pero cada vez más estoy convencido de que es algo muy relativo y con un impacto que tiene bastante de espejismo o que es, en todo caso, cortoplacista y que para ser efectivo debe ir respaldado de mucha coherencia en el mundo “real”.

Fotografía del autor con licencia CC
Fotografía de EduRuano con licencia CC

De la misma manera que no escribo aquí tampoco lo hago en twitter por motivos similares: si nuestro sino en twitter es compartir información relevante, probablemente nuestros seguidores interesados ya hayan llegado a ella por sus propios medios; si twitter es un trampolín para lanzar nuestros contenidos al mundo podemos llegar a convertirnos en spam incluso para nuestros lectores más “fieles” (motivo por el cual hace poco he reconfigurado a menos el bot que tuitea mis post para evitar caer en ese error). Idem-Eadem-Idem para la/s otra/s red/es social/es.

Este blog nació de cierta inquietud, tanto por introducirme en estos lares virtuales y aprender de ello, como de fomentar la ya mencionada marca personal en un momento en que servidor era anónimo en el mundo tubístico -si es que un apellido como “profesor del conservatorio de X” es algo más que una denominación geo-profesional y sirve de algo per-se (yo no lo creo). Pero sobre todo, los artículos aquí publicados han sido desde el inicio un ejercicio de curiosidad intelectual individual puesta a disposición común. Así quedó manifiesto desde el primer día, allá por Tumblr. Cuando este propósito se desvirtúa en favor de objetivos estadísticos, posicionamientos estratégicos o palabras clave, el acto de escribir posts pierde su razón de ser, su espontaneidad y su genuinidad. Se deja de escribir para uno mismo y se escribe para no se sabe muy bien quién.

“Hay otros mundos, pero están en este” (P. Éluard)

Cada vez creo menos en marcas, productos y mercados. Creo en la genuinidad que supone hacer aquello con lo que uno se siente realizado, y creo que la vida (y digo la vida, la situación económico-política es otra historia) nos pone las facilidades para hacer de ello nuestro modo de -valga la redundancia- vida.

El comentario viene al caso porque en los últimos meses estoy immerso en un proceso bastante bestia de diversificación de mis actividades artístico-músico-docentes. Me he zambullido de pleno en un ecosistema fascinante, estimulante y hasta hace poco desconocido, conociendo artistas y maneras de hacer Arte que me apetece mucho experimentar, sin más.

En este proceso, el blog es un “algo más” que requiere -según mi criterio actual- un tiempo y un esfuerzo que, sinceramente, ahora mismo no estoy dispuesto a concederle prioritariamente. Seguiré escribiendo y publicando, por supuesto, pero no como una autoimposición sino por el mero placer de hacerlo, disfrutando del proceso de creación, de la misma manera que hago en otro blog -este sí- absolutamente personal y cerrado.

Qué queréis que os diga, ahora mismo antepongo el conocimiento a través de experiencias sensoriales que desde la especulación intelectual: El mundo virtual está muy bien, y es muy interesante, pero sigo prefiriendo conocer personas de carne y hueso, conversaciones con café o cerveza de por medio a farragosos chats y espectáculos de proximidad a la televisión (qué bien se vive sin televisión…).

Tuba On Fire
Foto de Farrukh con licencia CC

 

 

Cómo se fabrica un instrumento de metal

¿Te has preguntado alguna vez cómo se ha fabricado tu instrumento? Visitar una fábrica de instrumentos musicales -en este caso de viento-metal- es una experiencia altamente recomendable. Conocer los materiales sin manipular, observar las partes que lo componen sin ensamblar y ver el proceso de fabricación nos ayuda a comprender qué estamos tocando y cómo funciona. En internet se pueden encontrar reportajes que lo explican, pero la experiencia de verlo in situ no es comparable…

Ha llovido bastante desde que visité la fábrica de Miraphone junto a Pablo Fernández y sus alumnos.  Yo, que soy de natural curioso y disfruto averiguando cómo funcionan las cosas, lo pasé en grande conociendo el proceso de fabricación y probando todas las tubas del catálogo, que la casa pone a disposición de sus visitantes en una sala acondicionada para ello.

En aquel momento mi afición a la fotografía no era la de ahora, así que las fotos que tomé entonces con mi teléfono no tienen la calidad que me gustaría hoy, y de hecho muchos de los pasos del proceso de fabricación no aparecen por este motivo, muy a mi pesar. Aún así, el reportaje ha servido para poder ilustrar este post.

En el principio fue el latón….

Lo primero a destacar son los materiales. Entrar en un almacén lleno de bobinas de latón en plancha y tubos de innumerables diametros llama la atención. Resulta un poco difícil hacerse a la idea de que todo aquel metal almacenado y de alguna manera inerte terminará siendo algo tan bello como un instrumento que servirá para hacer musica. Pero así es.

Rollos de latón Tubos de latón

El proceso de fabricación no es lineal. Las distintas partes del instrumento toman forma en sus respectivos departamentos. Así, la campana, el cuerpo y la maquinaria se fabrican por separado para posteriormente ser ensambladas. Como hay distintos modelos que comparten alguno de estos componentes resulta muy sencillo tener un stock mínimo de piezas y montarlos según demanda.

Campana

Los componentes se hacen por remesas; el día de nuestra visita estaban fabricando campanas de trombón, como se puede observar.

La construcción de la campana comienza en la sala de patronaje. Aunque pueda parecer increíble lo que aparece en esta fotografía son patrones para fabricar campanas de los distintos instrumentos.

Patrones de campanas

A partir de estos patrones se cortan las planchas con la forma que terminará teniendo la campana una vez sea curvada , como las de esta estantería.

Planchas cortadas

El siguiente paso es doblar la plancha (foto izquierda) y a continuación soldar el lado contrario para unir los dos extremos y convertir la superficie plana en un tubo. La soldadura no se hace borde contra borde, sino se que practican muescas en ambos lados, que se engarzan entre sí para reforzar la unión. A continuación se pica  sobre un molde la plancha ya convertida en tubo para dar la forma a la campana. Finalmente se trabaja la unión de la soldadura para que se haga imperceptible al tacto (ya que suele traspasar visualmente), primero a mano y posteriormente sobre el torno (foto derecha):

Campanas dobladas Campana torno

El resultado es una campana preparada para su ensamblaje con el resto del instrumento:

Campana detalle 1 Campanas

Cuerpo

Los tubos que componen el cuerpo de los instrumentos se hacen a partir de unas matrices que dan el ensanchamiento necesario para cada una de las piezas que lo compondrán.

Matrices tubos

Una de las partes más complicadas del proceso de fabricación de los instrumentos es  el curvado de los tubos. Para este proceso se utilizan varios métodos. Normarmente se rellena con algún material (habitualmente arena) que ayude a curvarlo sin doblarlo. En primer lugar se curva el tubo con ayuda de una máquina especializada (imagen izquierda) A continuación se introduce en un molde cerrado y se le inyecta agua a presión para eliminar las arrugas que haya podido dejar la primera parte del proceso.

Doblado de tubos 1 Doblado de tubos 2

El resultado es un tubo curvado preparado para su ensamblaje…..

Tubos en carretilla

 

Continuará….

 

¿Buscas digitaciones para tuba? Están todas aquí

Las tablas de digitaciones

El post sobre la digitación en la tuba y el bombardino se ha convertido en uno de los más vistos del blog. Todos los días varias personas llegáis aquí a través de los buscadores con la esperanza de encontrar las digitaciones para los distintos tipos de tuba, y por ello he confeccionado estas tablas que pongo a vuestra disposición en formato .pdf. Podéis descargarlas clicando sobre el tipo de tuba:

Tuba en Sib (sist. compensado) Tuba en Do (4 válvulas) Tuba en Mib (sist. compensado) Tuba en Fa (5 cilindros) Bombardino en Si bemol (sist. compensado)
Tuba en Sib (no compensado) Tuba en Do (5 válvulas) Tuba en Mib (no compensado) Tuba en Fa (6 cilindros) Bombardino en Si bemol (no compensado)

 

Bombardino de dos campanas