Pruebas de acceso – Lo que puede que no te aconsejen

En unas semanas tendrán lugar las pruebas de acceso para la mayoría de conservatorios, ya sean de Enseñanzas Profesionales como Superiores. Quienes hemos estudiado en un conservatorio sabemos lo que suponen unas pruebas de acceso. Los profanos en la materia podrían pensar que puede parecerse a un examen de selectividad, pero en el caso que nos ocupa el componente de presión es bastante mayor, ya que la prueba principal consiste en tocar solo frente a un tribunal.

Nadie dijo que el camino fuera plano - Foto de Edu Ruano con licencia CC
Nadie dijo que el camino fuera plano – Foto de Edu Ruano en flickr con licencia CC

Si estás leyendo esto probablemente tienes la intención de presentarte y buscas algún/os consejo/s que te sirvan de ayuda para superarlas con éxito. Para empezar, a estas alturas ya deberías tener claro el centro al que quieres acceder y quién será tu profesor de instrumento, saber en qué consisten las pruebas, el repertorio que presentarás, haber buscado un pianista acompañante si procede y un conservatorio alternativo por lo que pudiera pasar (esto último en el caso de Enseñanzas Superiores). Recuerda que las pruebas teóricas también son extremadamente importantes.

Siento decepcionarte, pero si no llevas al menos seis meses con tu estudio musical focalizado en las pruebas poco puedes hacer en el tiempo que te queda. No obstante, si este es tu caso no te desanimes, pon todo tu empeño y presentate igualmente; si accedes estupendo y si no al menos la experiencia será positiva en cualquier caso: habrás aprendido cosas que te servirán en muchos ámbitos de la vida, siempre que seas capaz de identificarlas.

Siéntete como en casa

Desde YA hasta el día de la prueba centra tus esfuerzos en recrear las condiciones que encontrarás frente al tribunal para así estar familiarizado con las sensaciones que sentirás y crear una sugestión positiva que te facilite el éxito.

Deberías hacer al menos un pase completo del repertorio cada día por varios motivos, principalmente para conocer el repertorio como la palma de tu mano y para ganar en resistencia física (esto es especialmente importante en el caso de viento, sobretodo metal). Cuando vayas a tocarlo imagina que estás en la prueba, frente al tribunal; imaginate sosegado, seguro de tí mismo y haciendo una actuación excepcionalmente buena. Aunque cueste de creer, estás sugestionando a tu mente y tu cuerpo para que ese día respondan así.

Añade presión

Pasarás nervios (¡y lo sabes!), lo cual provoca -entre otras cosas- un aumento en el ritmo cardiaco y la respiración. Algo similar ocurre cuando hacemos ejercicio físico así que, aunque parezca una locura, sube y baja a buen ritmo un tramo de escaleras inmediatamente antes de tocar el repertorio de la prueba. Las sensaciones que sentirás – agotamiento, que te falta el aire, notarte acelerado…- se parecen bastante a tu estado físico en el momento de la prueba, de manera que acostumbrandote a ellas de antemano conseguirás que no te resulten tan incómodas.

Tendrás muchas distracciones: estarás en un entorno que desconoces y habrá elementos que llamarán tu atención, pero debes centrar tu atención en tocar las obras. Una buena manera de recrear esas distracciones es generando a tu alrededor estímulos que te tienten a despistarte. Estudia con la televisión o la radio encendidas o con un metrónomo fuera de tus tempi. Pero recuerda: se trata de evitar esos estímulos y concentrarte en tocar…

Tocarás frente a unas personas a quienes probablemente nunca has visto y de quienes sabes que van a ser críticos contigo. Haz tantos pases del repertorio con público como te sea posible. Las madres y abuelas valen, pero mejor pide a tus compañeros que te escuchen mientras tocas y te digan qué aspectos debes mejorar. Si también tienes la posibilidad de que te escuche otro profesor que no sea “el tuyo” mucho mejor.

Día D, Hora H

Llegará el gran día y tú tendrás que enfrentarte a un tribunal y a tu conciencia. Estate tranquilo, relajado y optimista; calienta lo necesario, pero sin excentricidades ni “demostraciones de fuerza” (recuerda: quien va a evaluarte es el tribunal, no los otros candidatos); entra a la prueba instrumental con la intención de disfrutar de haciendo música  dando lo mejor de tí mismo.
Puede que gustes más o menos, puede que accedas o puede que no. En cualquier caso, recuerda que lo más importante es ser honesto con uno mismo y todo esfuerzo recibe tarde o temprando su justa recompensa. ¡¡¡A por ello!!!

roger daltrey shows us why his primal scream from "won't get fooled again" is still the best in rock 'n roll

Michel Godard, El serpentón y viceversa

“No vamos a hablar de técnica, para eso ya están vuestros profesores.” Toda una declaración de principios de Michel Godard al inicio del curso que impartió este fin de semana en Barcelona bajo el auspicio de la ACATUB.

Michel Godard ACATUBMichel es, con toda probabilidad, el serpentonista más renombrado de los últimos 150 años. Profesor en el conservatorio superior nacional de París, lleva casi cuarenta años explorando y dando a conocer al ancestro de la tuba.

La cantidad y variedad de estilos y formaciones en los que participa abruma, lo mismo que su discografía. Su repertorio es amplio en espacio y tiempo: desde el renacimiento europeo, rodeando todo el arco mediterráneo con sus diversas tradiciones y llegando hasta el jazz. Lo suyo es la improvisación, pues en todos los estilos en los que se mueve es elemento fundamental, y en ella basa su trabajo.

También el canto es fundamental para él. Considera que los instrumentos tienden a imitar la voz humana y nos recuerda que así está escrito el 99% de la música, a excepción de la clásica y la contemporánea; en este sentido, parece inevitable acordarse de Arnold Jacobs, quien ya puso de manifiesto la importancia del canto en la técnica de los instrumentos de viento-metal. Con estas premisas, es fácil comprender por qué sus improvisaciones resultan tan naturales y fáciles de asimilar independientemente del estilo: Godard no ejecuta el instrumento, ya sea una tuba o el serpentón, simplemente canta a través de él. Y canta de maravilla.

Eclecticismo: la clave

Michel Godard ACATUB_0173Hacer jazz con un instrumento del s. XVII dice mucho de la manera que tiene de entender la música Michel Godard: Sin restricciones, sin etiquetas, sumando y buscando los puntos en común. Esta manera de pensar aporta frescura y originalidad no solo a sus interpretaciones, también a sus clases.

Las sesiones en grupo fueron deliciosas. Una simple Aria de ocho compases a tres voces da un juego infinito: tocando, cantando, improvisando; todos juntos, por separado… Dejando afuera las vergüenzas y los miedos. Disfrutando, en definitiva. “¿Qué esperas de esta clase?” Preguntó antes de empezar al alumno que quería trabajar el R.V. Williams con él, al comenzar la ronda de clases individuales. Buen comienzo: saber hacia donde queremos ir es importante.

A partir de aquí, la batería de recursos y reflexiones fue imparable. Conceptos como lo redondeado/angulado de la música, pensar o concebir las escalas hacia abajo (igual que  hacen los músicos de jazz), superar las dificultades técnicas jugando o algo tan sencillo y complejo a la vez como ser consciente de que los límites se los pone uno mismo.

Su presencia es tranquila y discreta,  como si no hiciese nada, como si no estuviese. Pero de esa nada es capaz de sacar grandes cosas: Momentos de música, motivación e inspiración. Un Maestro en el Arte de la Música.

Michel Godard ACATUB_0109

Analisis de la tuba Thomann Grand Fifty y comparativa con Melton Thor

El desembolso que supone una tuba no es un gasto para tomar a la ligera, pues en el caso de muchas familias puede suponer el sueldo de varios meses, y por este motivo cualquier información sobre un modelo de nuestro interés será de gran valor. Este el propósito del presente artículo en referencia a la tuba Thomann Grand Fifty.

Que la economía no está para grandes dispendios es algo que todos tenemos claro desde hace tiempo. Afortunadamente, en los últimos años la industria de los instrumentos musicales ha cambiado mucho con la aparición de instrumentos muy económicos , aunque por otra parte la calidad de estos suele dejar mucho que desear, y en el mejor de los casos el recorrido del alumno con este tipo de instrumento será de pocos años y solamente en los niveles más inferiores.

Estos instrumentos suelen basarse en modelos de gamas superiores, de los que se toman los aspectos más relevantes pero reduciendo los precios de coste (habitualmente mediante materiales de menor calidad y trasladando su producción a China, aunque en algunos casos la producción se realiza en Europa). Que Thomann es uno de los mayores distribuidores de Europa de instrumentos y materiales musicales es algo que casi todos sabemos a estas alturas. Entre los instrumentos que ofrece encontramos desde fechas recientes la tuba Thomann Grand Fifty (de clara inspiración en el modelo Thor de Melton), un instrumento que ha generado mucha curiosidad por sus características y su precio.

Casualidades de la vida, han llegado a mí estas dos tubas y la posibilidad de compararlas. Comparto a continuación mis impresiones al respecto.

Aspecto exterior

En la apariencia exterior la similitud entre ambos instrumentos es evidente, más aún si tenemos en cuenta que un modelo sirve de inspiración al otro. Se trata de instrumentos de tamaño 5/4 con configuración 4+1. El recorrido de las tuberías es prácticamente idéntico, incluyendo las válvulas de desagüe en las tuberías de las válvulas 3ª y 4ª y la bomba general. Sorprende la gran calidad de los acabados de la tuba Thomann, sobretodo en comparación con otros instrumentos “low cost”.

El tamaño de la campana es mayor en el modelo de Thomann (48 cm.) que en la Melton (45 cm.), pero por el contrario esta última desarrolla más progresivamente el diametro de la tubería, de manera que el último tramo -especialmente desde la última curva hasta la campana- es bastante más ancha.

Thomann Grand Fifty - Vista frontal.
Thomann Grand Fifty – Vista frontal.

Melton Thor - Vista frontal.
Melton Thor – Vista frontal.

La ubicación y configuración de la 5ª válvula es igual -inmediatamente después del 4º pistón y mediante sistema de cilindro-, pero el recorrido de la tubería es algo distinto en ambos instrumentos. El mecanismo de acción es muy similar, aunque personalmente la palanca de acción de la tuba Thomann me ha resultado más cómoda (eso sí, en ambos casos quitando el anillo para el dedo pulgar para mayor comodidad).

Thomann Grand Fifthy - Detalle de la 5ª tubería.
Thomann Grand Fifty – Detalle de la 5ª tubería.

Melton Thor - Detalle de la 5ª tubería.
Melton Thor – Detalle de la 5ª tubería.

Otra diferencia importante es la sujeción del tudel a la campana. En el caso de la Melton Thor el tudel está unido a la campana mediante una soldadura a lo largo de todo su recorrido, mientras que la unión en la tuba Thomann se limita a un punto de unión, de manera que el tudel queda despegado de la campana, algo que parece una tendencia al alza en nuevos modelos. También, en el caso de la Grand Fifty el recorrido del tudel es  más directo que en la Thor.

Thomann Grand Fifthy - Sujeción del tudel.
Thomann Grand Fifty – Sujeción del tudel.

Melton Thor - Sujeción del tudel.
Melton Thor – Sujeción del tudel.

Un aspecto muy destaclable que diferencia ambos instrumentos es el peso, mucho mayor en la Melton Thor que en la tuba Thomann Grand Fifty. Esta diferencia sólo puede deberse al grosor del material o al baño de plata, y parece evidente que esta diferencia, junto al grosor de la tubería en el último tramo del instrumento, influyen, como veremos más adelante en aspectos sonoros importantes, como la proyección y el timbre.

Hay que tener en cuenta que los aspectos relacionados con el desgaste del instrumento sólo podrán apreciarse con el paso del tiempo, que determinará si los materiales empleados para su construcción ofrecen una calidad duradera.

Aspectos técnicos

NOTA: A partir de este punto del artículo deberían haber aparecido vídeos ilustrativos, pero por motivos técnicos que más abajo comentaré no ha sido posible. Serán añadidos a la mayor brevedad.

Llega el momento de la verdad. El modelo de Melton es una tuba profesional con todas las letras -incluidas las del banco-, que facilita la emisión y produce un sonido rico y hondo. La tuba se deja tocar con facilidad y no ofrece resistencia, con una proyección hacia el exterior notable en todo el registro.

El instrumento de Thomann resulta sorprendentemente agradable y cómodo de tocar para una tuba que, a priori, corresponde a un segmento de mercado inferior. El sonido que produce de entrada es centrado y muy bello, profundo y rico en armónicos, y nada tiene que envidiar a su competidora “de marca”, aunque su proyección es menor, seguramente influido por las diferencias de materiales en su construción.

La tuba se deja tocar con docilidad; es muy flexible en las posiciones fijas y responde muy bien a los cambios de color que se le piden. Se comporta estupendamente en cuestión de intensidad, con un fortissimo redondo y centrado, digno de un gran instrumento, y un piano lleno y bonito. También el paso entre notas es extremadamente fácil y limpio, sin estridencias ni triquiñuelas.

La afinación es correcta en ambos instrumentos, algo más precisa de entrada en la Thor (destacable el Sol2). Las combinaciones óptimas de digitación difieren de una tuba a la otra, especialmente en cuanto se refiere a 4ª posición.

Otros aspectos a tener en cuenta

Existen otros aspectos a tener en cuenta, en este caso relativos al proceso de compra y servicio de atención al cliente por parte del proveedor.

El proceso de compra es largo, ya que este modelo se fabrica sobre pedido. En este caso particular, desde la confirmación de compra hasta la recepción del instrumento han pasado algo más de cuatro meses.Valga decir que en instrumentos de gamas superiores pueden darse circunstancias similares o incluso lapsos de tiempo mayores.

Además hay que resaltar un percance reseñable, que pone en entredicho la calidad del proceso de verificación de instrumentos por parte del proveedor: Se trata de un pequeño agujero en una de las tuberías de la 4ª válvula. El servicio de atención al cliente atendió la reclamación con celeridad y el instrumento ha sido devuelto a fábrica sin coste añadido, en principio para su sustitución. Por este motivo no ha sido posible realizar los vídeos comparativos que estaban previstos.

Conforme se vayan desarrollando los acontecimientos daré cuenta de ello.

 Conclusiones

Parece que la tuba Thomann Grand Fifty es un instrumento de una relación calidad/precio espectacular, que ofrece la opción de tocar una tuba de características muy similares -y en algunos aspectos en plano de igualdad- a un instrumento profesional de primera línea y presupuesto mucho más elevado.

Por sus características es difícil enmarcar este instrumento en la gama de instrumentos “económicos”, aunque su precio (3600€ en acabado lacado y 4300€ plateada) en relación al tipo de instrumento resulta especialmente ajustado. Precisamente por ello es una opción a tener muy en cuenta para presupuestos limitados, y sin duda es punta de lanza que obliga a sus competidores directos a replantearse tanto los estándares de calidad las opciones más baratas como los precios en las opciones de las primeras marcas.

Por qué no escribo más a menudo

Hace 15 días que no escribo en el blog. No es porque lo tenga abandonado; de hecho, el escritorio de WordPress es de lo primero que aparece cada día cuando enciendo el ordenador.

Me propuse firmemente escribir al menos un post a la semana, pero hace algún tiempo que me ocurre lo mismo: Me pongo frente al documento en blanco, con un tema concreto sobre el que escribir extraído de la lista -donde escribo lo que me viene a la mente en un arrebato y que va siempre conmigo-, y comienzo a escribir.

Pero al poco desisto: el tema es poco interesante, o poco profundo; habrá quien, habiéndose especializado en ello, escribirá con mayor rigor y conocimiento de causa que yo, con el consiguiente beneficio para el lector; el tema merece un tratamiento mucho más exhaustivo que el que puedo darle con un post de 1000 palabras que, por contra, será demasiado largo como para mantener el interés del lector a lo largo de toda la trama, habida cuenta que servidor no es muy ducho en letras.

Maquina de escribir
Fotografía de jb_brooke con licencia CC

A priori son excusas, lo sé. Pero quizá por cierto talante nihilista o simplemente por la desazón que me produce estar escuchando a Chopin, siento una sensación de vacuidad en cuanto a los por qué, para qué y para quién de escribir en este espacio. Y, cada vez más, sospecho que existe mucho de inercia en el acto de escribir post.

No engaño a nadie: este blog es una herramienta de promoción personal para impulsar eso que en los círculos del marketing 2.0 (“la emprenduría a nivel usuario del s.XXI”, o el “socialmierder” del gran Mediotic) ha venido en llamarse marca personal, que no es ni más ni menos que la imagen pública que uno proyecta (se adorne con todos los “si, pero además…” que se quiera).

Cifras abultadas y un bonito lazo. ¿Se trata de eso?

Hace unos días hablaba con una amiga blogger de enormes proporciones -con medias de cinco cifras en las visitas diarias a su blog– sobre el por qué, para qué y para quién escribir un blog.

Fotografía de Egan Snow con licencia CC
Fotografía de Egan Snow con licencia CC

En su caso, lo que empezó siendo una ventana/terraza más o menos particular se había convertido en el piso de Sabina, donde entra todo el mundo esperando que les cante una canción.

Sin darse cuenta se estaba marchitando de éxito, y había llegado al punto de plantearse qué y cómo escribir para estar a la altura de las expectativas de sus lectores.

No es mi caso, ni muchisimo menos, ya que ni esas son mis cifras -jamás lo serán, basicamente por target- ni la temática de este blog es siquiera comparable. Pero sí existe un síntoma común: una insospechada dependencia de los números que condiciona y distorsiona la motivación por la que se escribe.

Sobre este fenómeno en el mundo de la música ya se ha escrito. Una vez más. Las visitas, los seguidores y los “me gusta” generan dependencia por un motivo muy simple: dan satisfacción a nuestro ego de una manera muy inmediata y eso -evidentemente- nos hace sentirnos muy bien y muy importantes. Pero cada vez más estoy convencido de que es algo muy relativo y con un impacto que tiene bastante de espejismo o que es, en todo caso, cortoplacista y que para ser efectivo debe ir respaldado de mucha coherencia en el mundo “real”.

Fotografía del autor con licencia CC
Fotografía de EduRuano con licencia CC

De la misma manera que no escribo aquí tampoco lo hago en twitter por motivos similares: si nuestro sino en twitter es compartir información relevante, probablemente nuestros seguidores interesados ya hayan llegado a ella por sus propios medios; si twitter es un trampolín para lanzar nuestros contenidos al mundo podemos llegar a convertirnos en spam incluso para nuestros lectores más “fieles” (motivo por el cual hace poco he reconfigurado a menos el bot que tuitea mis post para evitar caer en ese error). Idem-Eadem-Idem para la/s otra/s red/es social/es.

Este blog nació de cierta inquietud, tanto por introducirme en estos lares virtuales y aprender de ello, como de fomentar la ya mencionada marca personal en un momento en que servidor era anónimo en el mundo tubístico -si es que un apellido como “profesor del conservatorio de X” es algo más que una denominación geo-profesional y sirve de algo per-se (yo no lo creo). Pero sobre todo, los artículos aquí publicados han sido desde el inicio un ejercicio de curiosidad intelectual individual puesta a disposición común. Así quedó manifiesto desde el primer día, allá por Tumblr. Cuando este propósito se desvirtúa en favor de objetivos estadísticos, posicionamientos estratégicos o palabras clave, el acto de escribir posts pierde su razón de ser, su espontaneidad y su genuinidad. Se deja de escribir para uno mismo y se escribe para no se sabe muy bien quién.

“Hay otros mundos, pero están en este” (P. Éluard)

Cada vez creo menos en marcas, productos y mercados. Creo en la genuinidad que supone hacer aquello con lo que uno se siente realizado, y creo que la vida (y digo la vida, la situación económico-política es otra historia) nos pone las facilidades para hacer de ello nuestro modo de -valga la redundancia- vida.

El comentario viene al caso porque en los últimos meses estoy immerso en un proceso bastante bestia de diversificación de mis actividades artístico-músico-docentes. Me he zambullido de pleno en un ecosistema fascinante, estimulante y hasta hace poco desconocido, conociendo artistas y maneras de hacer Arte que me apetece mucho experimentar, sin más.

En este proceso, el blog es un “algo más” que requiere -según mi criterio actual- un tiempo y un esfuerzo que, sinceramente, ahora mismo no estoy dispuesto a concederle prioritariamente. Seguiré escribiendo y publicando, por supuesto, pero no como una autoimposición sino por el mero placer de hacerlo, disfrutando del proceso de creación, de la misma manera que hago en otro blog -este sí- absolutamente personal y cerrado.

Qué queréis que os diga, ahora mismo antepongo el conocimiento a través de experiencias sensoriales que desde la especulación intelectual: El mundo virtual está muy bien, y es muy interesante, pero sigo prefiriendo conocer personas de carne y hueso, conversaciones con café o cerveza de por medio a farragosos chats y espectáculos de proximidad a la televisión (qué bien se vive sin televisión…).

Tuba On Fire
Foto de Farrukh con licencia CC