3
Oct
2013
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Historia de la tuba – La Tuba moderna (III)

(Viene del artículo anterior)

El aerophor

Tubista con aerophor

Los tubistas han tenido problemas relacionados con la capacidad pulmonar constantemente ya que el volumen de aire requerido para tocar se incrementa a medida que el sonido es más fuerte o grave. Incontables son las ocasiones en que aparece la frustración frente a notas que son demasiado largas para la respiración humana. B. Samuels era consciente de esta dificultad y en 1912 inventó un aparato al que llamó aerophon o aerophor [1]. El ejecutante colocaba su pie sobre un pedal que accionaba un set de fuelles y enviaba aire a través de un tubo hasta el borde de su boca donde se colocaba una especie de boquilla. Para prevenir irritaciones de garganta, el aire pasaba por la parte superior de un compartimento con agua calentada por un hornillo eléctrico y así recibía calor y humedad. Richard Strauss quedó tan impresionado por el invento que lo incluyó en la Sinfonía Alpina y el Preludio Festivo. El aerophor apareció como respuesta a los sueños de los tubistas, y les permitiría mantener las notas durante el tiempo que fuera necesario, pero se demostró que era poco práctico y cayó en desuso.

Repertorio

A menudo los verdaderos méritos de la tuba se han visto eclipsados por su asociación con el humor. A causa, quizá, de la espléndida aptitud del instrumento para este menester, la sociedad en general la ha relacionado sola y desafortunadamente con el humor. Incluso muchos músicos profesionales la han infravalorado severamente.